LO DIVINO, LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA
En la historia del bonsai encontramos, un buen número de especulaciones en relación, al inicio del cultivo de árboles en maceta y desde cuando, paso de ser una jardinería a lo que hoy entendemos como un ARTE.
Tiene mayor importancia para mi, lo que se produce entre el hombre y la naturaleza, en el entendimiento de nuestra relación de interdependencia. Desde ahí a buscar y encontrar nuestro lugar entre lo celestial y lo terrenal, entre lo eterno y lo cambiante. Surge como respuesta inmediata y a la vista, las múltiples manifestaciones de la sabia mano, que dirige la evolución de los seres y las cosas. Quien otro sino el Creador, Preservador y Destructor del universo a donde vuelven todas las cosas, como el río a la mar. Dios es nuestro fin último y nuestra felicidad, para los que tenemos fe.
Entender en cierta medida, los fenómenos que afectan a la naturaleza, nos acerca a vislumbrar las causas más allá de lo aparente.
Jugar con arbolitos y tratar de educarlos para sacar lo bello que pueden ser, en relación a lo formal, nos brinda la oportunidad de maravillarnos con la naturaleza y de entender cuanto dependemos de ella. Solo entrando en su santuario con respeto y admiración nos hará dignos de sus secretos. Solo comprendiendo sus ritmos y tiempos, podremos convivir con los cambios y ser cocreadores de la evolución.
Debemos un reconocimiento a los maestros de todas las culturas que han aportado con sus conocimientos y su sensibilidad artística. Es un largo camino el recorrido, observando y anotando los secretos que componen lo que ahora es EL CONOCIMIENTO en el arte bonsai.
Desafío por delante, es encontrar una expresión propia, que rescate nuestro paisaje y nuestra cultura, en el fondo, educarnos en la observación de nuestra rica flora y adoptar creativamente, una nueva propuesta, que nos ponga en camino a la identidad.